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lunes, 26 de mayo de 2014

Ultimo Cuento (de un dia con fiebre): Clavo

Clavo
Últimamente han estado sucediendo cosas muy extrañas, cosas inexplicables, y muy evidentes, aunque creo que soy el único con la capacidad de percibirlas. Desde que todo esto comenzó me he ido quedando cada vez más solo, y aislado en mi terquedad de señalar las anomalías que el mundo entero pareciera negarse a ver. Es así que me han acusado de loco, conspirador y hasta han dado vuelta mis argumento y ahora pareciera que el fenómeno soy yo y que el mundo está perfectamente bien, que nada ha pasado, salvo que yo me he trasformado en una especie de monstruo. Y tengo la sospecha, porque no decirlo, de que planean eliminarme. Desde mi círculo más íntimo están tramando sacarme del medio, es que me he convertido en una amenaza y creo estar muy cerca de desenmascarar todo este asunto aunque eso me cueste poner al mundo entero contra mí.
Escribo este texto con la esperanza de que un día todo esto quede atrás  y el mundo vuelva a ser lo que fue y que ustedes, mis lectores, puedan recordar estos hechos, aunque no sin terror, como los días en que el mundo se volvió loco y todo se puso patas para arriba. También espero que si esto sucediese pueda por parte de ustedes recibir algo de comprensión, ya que por estas horas me siento tan solo que comienzo a dudar de mi cordura. Bueno sin más comenzare a relatarles esta historia que por supuesto aún no se cómo terminara.
 Todos tenemos en nuestra memoria fotográfica, pequeños detalles, imágenes y circunstancias que podríamos decir que son indelebles. Como sea el color de ojos de nuestra primera maestra, el aroma de nuestras abuelas, el color de esa bolita con la que en el colegio éramos invencibles, el sabor de las empanadas que hacían nuestras madres, las mejores empanadas del mundo. Etc.  De estos recuerdos seriamos incapaces de dudar son como sellos, certezas que van más allá de todas las cosas, quien dudaría al probar dos empanadas cual es la de su madre y cual de cualquier otra, o al agarrar un saco viejo del armario y llevárselo contra el pecho no sentir el olor a la abuela y todos los condimentos de su cocina y las lociones de baño, mezcladas con el fijador de pelo y aquel dejo a no sé qué  inconfundible.  No importa cuán locos digan que estamos, de esas cosas no dudaría nadie, eso yo lo sé y ustedes también, no importa cuán cambiado este el mundo y que nada sea como fuese hay ciertas cosas de las que no podemos dudar.
Yo entre otros tantos recuerdos de este tipo tengo dos en particular por los que pondría las manos en el fuego, sé que les parecerán extraños, pero también sé que ustedes tendrán los suyos vinculados a estas pequeñas cosas, todos los tenemos.  Estos dos recuerdos están referidos a techos, si techos, o particularidades que estos  tenían que los hacían únicos. El primero tiene que ver con una mancha de humedad en el techo sobre mi cama de cuando era pequeño ¿porque lo recuerdo tanto? Bueno porque me pase medio año observándola postrado en la cama enfermo de polio. Todos los días era despertarse y lo primero que veía era la mancha, a la hora de la leche, la mancha, antes de ir a dormir, la mancha. Así meses y meses, esas son cosas que difícilmente se le vayan a olvidar a uno.  Recuerdo pasar días observándola estudiando su contorno sus tonalidades que iban del ocre al negro en un degrade hacia el centro mismo de la mancha, y aunque no me crean esa mancha fue mi mejor amiga por esos días, recuerdo que la llamaba manuelita, por tener forma de tortuga. El segundo recuerdo indeleble sobre techos viene de mucho más acá en el tiempo. La casa en la que estoy viviendo, mi primer casa propia, la hice yo mismo con mis propias manos, yo mismo clave cada madera, coloque cada cerámico, revoque cada pared. Nadie mejor que yo conoce los pequeños detalles de mi casa. En particular había uno que me fascinaba, era un detalle nimio que nadie notaba, era como un secreto entre la casa y yo. Resulta que cuando estaba techando se me mezclo un clavo más largo que lo normal  y cuando lo puse atravesó la chapa, el clavador y el machimbre del cielo raso, por lo que si uno observaba desde adentro junto a un tirante se veía sobresalir un clavo. Muchísimas veces estuve por cortarlo pero por una cosa u otra nunca lo hice, hasta que termine por encariñarme con aquel defecto, con ese mínimo detalle que solo yo tal vez notaba, un fetiche mío que me gustaba observar de refilón cuando comíamos en la mesa del comedor, era como una costumbre, algo que me identificaba con la casa y le daba un toque personal.
Ustedes dirán que tienen que ver estos recuerdos, estos detalles en los techos con la rimbombancia con la que había comenzado el relato y las cosas extrañas e inexplicables que están sucediendo en el mundo, y el peligro en que me encuentro. A esta altura ustedes también deben estar pensando que no me encuentro bien de la cabeza, que desvarío  sobre cuestiones que no tienen importancia. Aguarden y déjenme explicarles, a veces son justamente los pequeños detalles, los más insignificantes los que pueden explicar las cosas más graves y trascendentes. Ahora estoy seguro de que todo este descalabro empieza con el asunto del clavo en el techo (porque todo tiene que tener necesariamente un comienzo).
Resulta que hace tan solo unos días me levanto para desayunar y al pasar bajo el tirante donde estaba el clavo resulta que el clavo no estaba allí como había estado desde siempre. Incrédulo me quede observando el techo, lo que le debió parecer muy extraño a mi mujer que se puso a observar junto a mí, ella miraba pensando, seguramente, ¿Qué le estará pasando a este loco? Mientras que yo miraba pensando cómo puede ser que haya desaparecido. Hasta que le pregunte -“¿Qué le paso al clavo del techo?”-  Y ella, en lo que fue la primera de una infinidad de negaciones y desentendidos, me respondió -“¿Que clavo amor?”- ¿Y yo  que le iba a explicar? que el clavo que había mal clavado un día y con el que había desarrollado una relación especial, que hacía que me identificase con la casa, el clavo que tal vez solo para mi significaba que esa casa era ciertamente mía, había desaparecido así sin más como si nunca hubiese estado allí sobresaliendo del cielo raso. Que le iba a explicar (a esto ya lo hablamos) que hay recuerdos, detalles, cosas que guarda la  memoria de las que no se pueden dudar. Y yo estaba seguro que ese clavo había estado allí por años saliendo del techo, pero ahora no estaba más. –“¿amor vos no habrás cortado el clavo, no?”- le pregunte. Pero ella y todos a partir de ese momento se empecinaron en negarlo todo, en hacerse los desentendidos con todas las cosas, por demás extrañas, que comenzaban a suceder a nuestro alrededor. Y volvió a responderme –“¿Que clavo amor?”-. Yo, créanme, le explique pacientemente toda la historia del clavo, de que había estado ahí por siempre, de que yo mismo lo había clavado etc., etc. Pero ella nada, tan solo me miraba con una mueca de sorna, como si le estuviese contando un cuento chino, y repetía  –“¿Qué clavo mi amor, que clavo?”-.
Bueno ahora ustedes dirán que exagero, que cuanta importancia puede tener un clavo si o un clavo no. Y les daría la razón si tan solo fuese eso, porque como ya les dije las cosas muchas veces se explican desde los detalles más simples y aparentemente más insignificantes. Y eso es justamente el caso del clavo, que en si no pareciera revestir mayor importancia. ¿Pero no les llamaría la atención a ustedes que simplemente desaparezca un clavo sin una explicación para ello? Bueno que pasaría entonces si les dijera que después de desayunar, con la idea del clavo dándome vueltas por la cabeza, voy a saludar a mi esposa con un beso y me doy cuenta de que en vez de tener dos dientes de frente, las paletas, tiene uno solo y enorme como un conejo. Eso sí les llamaría más la atención ¿no es cierto? Todos tenemos, o tuvimos, dos dientes, dos paletas, ¡yo no estoy loco! Pero no ahora resulta que todos tienen uno, pero yo no, yo sigo teniendo dos. Y hay más, cuando salgo a la calle  los troncos de los árboles eran verdes y las hojas marrones, la gente tenia un tercer ojo y caminaba para atrás y al saludarte te olfateaban como  perros.
¡Pero no, yo no estoy loco! Y a cada pregunta que hacía del tipo –“¿Cómo puede ser que tengan un diente y un tercer ojo?”- la respuesta era  –“¿Cómo un diente, como un tercer ojo, mi amor?”- A todos les parece tan natural que me repugna. Y esto recién comenzaba, con el correr de los días todo lo que fue,  lo que acostumbrábamos llamar normal  dejo de existir. Y a nadie le llamaba la atención ver una persona triple, o una persona dentro de otra, gente transparente y cosas que ya son hasta difícil de describir, fenómenos inimaginables, abominaciones de todo tipo. Y yo seguía preguntando –“¿Pero nadie se acuerda de cuando éramos normales, dos piernas dos brazos, una cabeza, dos ojos. En fin normales?”- Pero me miraban con su tercer ojo parpadeando como peces, con sus dos cabezas, con sus ojos en la espalda y levantaban los hombros y me decían –“No, ¿normales? si somos normales ¿De que estas hablando?”-.  Y era verdad, en cierto sentido la excepción se había vuelto regla. Yo el único normal, ósea el único bípedo típico, había pasado a ser el fenómeno, el extraño y todos comenzaron a mirarme con resquemor y a dejarme de lado. Por lo que no me quedo otra que retirarme, primero de mi casa (si de aquella que había hecho con mis propias manos) y luego del mundo en general escondiéndome de los ojos que me miraban con desconfianza.

Y es asi que hoy estoy escribiendo en la penumbra, desesperadamente, este relato que bien podría ser mi testamento o el testamento de todo un tiempo que solía ser normal, de un tiempo que no pierdo las esperanzas de que vuelva así tan repentinamente como se fue. Un tiempo, y no dejo de pensar en ello, que dejo de existir un día en que un clavo mal clavado en un techo desapareció. Esa idea es la que me está volviendo loco, la idea de que todo es tan efímero, la idea de que por años ese clavo estuvo allí sobresaliendo del techo y al momento que dejo de estarlo todo ya estaba perdido, dado vuelta, descarriado. Siempre me pareció sensato tener en cuenta hasta los más pequeños detalles, pero ahora todo me parece tan absurdo que… no se a ustedes que les parece.

domingo, 2 de junio de 2013

Un viaje

Una huella es un escape,
y la montaña una puerta que nunca cierra.
Entonces no importa que sobre el horizonte
tu tremulo brillo se desvanezca,
jugando los juegos del sol, 
como un engaño o una ilucion.

Porque viajar sin brujula es viajar sin amor. 
Y entre el polvo suspendido de los caminos yo he viajado. 
Viendolo caer, por las frias noches,
cubriendo las huellas que quedaban atras.
Entonces cada dia es un volver a empezar,
de suelas gastadas, do olor a mar, a lluvia esperada.

por la ruta de los paisajes ajenos
viaje y los hice mios,
el amor ha sido el viaje, sin hallar destino.

lunes, 30 de enero de 2012

Rio, dulce Santiago

Dulce el rio,
sus aguas tibias bajan llevandose al cielo claro
que arriba aparenta quietud,
cuando aqui abajo todo se mueve
lento, cansino pero constante.
Y son sus aguas nuevamente, pienso, 
las que me trajeron hasta aca
a orillas de este dulce manso Santiago.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Los Colores de la vida

Cuando se puede azul.
Brilla mas el amarillo
y cuando el verde les nace,
ensegida sale a la vida
y se enamora del rojo,
se casa con el, y los nietos que les salen
son morenos y se prodigan por la tierra.
Y la familia se cruza con los ocres
los violetas y bermellones.
Que lindos son los colores
que nos espian por los ojos
yo dejo mis cortinas abiertas
y mi paleta lista
haber si un dia de estos
pinto una obra maestra
con tu boca y con tus ojos
y deslizo el pincel de un solo trazo
para que nazca  de tu regazo
una libelula colorida
que ponga en tu lienzo mi vida
y en tu mano y en la  mia el pincel
que pinte algo de alegria.


martes, 31 de agosto de 2010

Catarsis Atea





Imagen
Nadie lo quiso, pero ahi esta


Quien en su sano juicio, puede decir - así dios lo quiso-?
morir quemado por el napal
morir desmembrado por la inquisición.
Quien en su sano juicio, puede decir - así dios lo quiso-?
y declarar la guerra santa
y considerar al americano nativo, 
al negro cautivo, algo menos que un animal.
Quien en su sano juicio, puede decir - asi dios lo quiso?
A este dios incapaz de amar ,
este dios no puede querer,
Bomba atómica de Nagasakipues este dios no quiso a nada ni a nadie.
Fue la iglesia quien lo dijo!!
- Asi dios lo quiso-
y tuvo la beña del cielo para comenzar a matar.
No digas dios lo quiso,
sin saber tolerar, sin saber lo que se trabajar para vivir.
Solo lo dices para sojuzgar, para dominar.
Solo lo dices porque vives de mentir.
y, si es cierto que dios lo quiso,
ni todo el oro y las pompas de cada mezquita, cada catedral
le alcanzara para pagar, el daño que hizo.
Dios no existe, y tu lo sabes,
por eso tanto miedo, tanta desigualdad.
Por eso estas dispuesto a dejar morir
por eso estas dispuesto a matar.


Adonde llegar?


Culebras que serpentean
y serpientes que no duermen
y por debajo de sus vientres,
cuantisima fauna, viviendo en la absoluta obscuridad
bajo tierra, evitando al sol,
diminutos microorganismos y sustancia en descomposición.
Y arriba, mucho mas arriba, sobre el firmamento
águilas vigilantes sobrevuelan nuestras cabezas.
zigzaguean mecidas por vientos eternos
tratando de olvidar que alguna vez les toco reptar.
Y aquí al medio, a mitad de camino de todo,
ni reptamos ni volamos
apenas caminamos,
apenas nos erguimos hace miles de años atrás.
y aunque si contamos y si hablamos
y también otras tantas cosas mas.
nos espera abajo la herrumbre y la descomposición.
cuando muramos, cuando muramos
y mientras tanto vivimos y soñamos elevarnos
llegar allí arriba, mucho mas arriba, donde no existe.
Pero allí queremos terminar
mas alto que las águilas 
donde ni el viento nos pueda alcanzar.
Un lugar donde un ser tan pedestre,
tan vulgar puede soñar.
Un lugar donde solo un ser tan nefasto puede habitar.
Dios ya debe estar allí!!!











jueves, 8 de julio de 2010

"El uno en el otro" Jueguito poetico

El otro día, leyendo un hermoso librito con poemas  y artículos de Andre Breton, el maestro surrealista, me enganche con un juegito que el contaba que jugaba con sus amiguitos, Boudeliere, Man Ray, Jean Shuster, entre otros nenes de estos metiers. Obviamente lo que sigue no pretende emular a estos monstruos del arte de divagar, sino que tan solo les recogí el guante y jugué un ratito a su juego de "el uno en el otro".
Rápidamente este juego consiste en definirse uno como un objeto o idea a si mismo, luego otro le diría al sujeto anterior que se defina como x cosa. De esta manera el sujeto debería presentarse como la idea u objeto escogida por el y a través de una construccion poética sustituirse por la idea u objeto solicitado por el otro.
Yo para esta ocasión por estar solo mientras jugaba le hice una variación al juego. Anote dos  lista de palabras al azar y las uní tirando un dado; asique me quedo la palabra uno del casillero izquierdo con la tres del derecho y así sucesivamente
Lo siguiente salio de ese jueguito:

Penando/Loca

Pena que peno desde pequeño
desde que en el sueño soy
y en la vigilia no tengo.
Sueño que peno al despertar
despierto y sueño con este loco penar
de tener, de ansiar, y nunca alcanzar.
De pequeños, de adultos y viejos
es este penar que peno
o, es esta loca carencia solo mía?
porque en mi sueño peno
pero te abrazo y creo en el sueño
Loco sueño de dejar de penar!

Estilo/medio

Haber si adivinas la linea, la tonica, de quien firma.
Es grueso el trazo, es tosco, y pasa por descuido.
Pero se siente porque pincha,
y se ve porque es intencionado,
y se disfruta si se es desprejuiciado.
No tiene, no tiene mango el martillo,
porque con la cabeza, lo clavo torcido
y eso es lo que expresa que deja algo en cada pieza.
Sucio y desprolijo es un medio, un estilo
no es mio, solamente, lo pide a obra. Lo tomo de donde vivo.

Quejas/Decir

Me dejas una queja decir?
Es que no dejas de quejarte, digo.
sabes de que tengo tapado un oido?
de tus roncas quejas.
Por eso para quejarme, permiso pido.
Te dejo una queja, por el silbido quejoso que trona mi oido.

Sol/Loca

Yo sol, solo sol
vos loca, calandria loca
yo caliento cabezas
vos cortas el viento, suave aliento de vuelo.
Yo loco iluminado
vos al sol has tocado.

sábado, 10 de abril de 2010

JUJUY


Coqueando por los cerros

.............................................la altura y los senderos.
.................Bailando con la gente
....y sus colores .....estridentes.La musica de......................... ..............................................................................folklore
.....sazona los .....amores.
Y un grito de ¡Jujuy! ......
..............No te olvidare facilmente.

viernes, 19 de marzo de 2010


Horno para calentar los mares

Amasando la levadura lunar
el mar se retuerce desde adentro
creciendo y levando con la plenamar.
Mientras en lo alto permanece el sol
alli colgado sobre su paciente captor,
que algunos llaman horizonte, por decir un eufemismo,
mas aqui le diremos por su nombre
por su impiadosa tarea de
predador diurno, de asesino solar.
Y es casi hipnotico el ulular del agua
e irresistible el llamado de las olas
y su saludo reverencial,
cuando rompen contra la playa
invitan a pasar , invitan a ser parte del ritual.
Y ya somos uno este lugar y mi mente,
que viene y va al compas de la rompiente,
se siente libre, se siente fuerte
para ceer y crear.
Y al morir el sol, me nace una idea
algo se cuece en este horno para calentar los mares.

Orillas del Mascardi

El lago aqui abajo
la nieve desde alli arriba
y la montaña que nos llama y desafia.
Catedral, Lopez, Tronador
hacen cumbre en la grandeza
y observan coronados todo alrededor.
De coihues, cipreses y alerces
son sus lomos bien tupidos,
reflejando en el lago hermosas mixturas transparentes
de celestes y verdes tornasolados.
Aqui tiene lugar la quimera de magia y alquimia
que encierra la gota viajera
cuando a la orilla llega.
Es el murmullo del bosque , es el lago que nos habla
con voz de vertiente y tonada de arrollo.
Nos cuenta su historia milenaria, y su gloria bien ganada,
Pues no hay belleza semejante,
ni palabras que expliquen,
el profundo encanto de este lugar.
Solo invito a observar y escuchar,
luego cada uno dira.

viernes, 1 de enero de 2010

Las palabras, tus palabras.


Las palabras, tus palabras. Parte I de III




Parte I




Cuantos hay exhibiendo felicidad en la vidriera.


Hay quienes creen que lo que se vende en el turquerio


de la frivolidad, de la vida ligera,


encierra lo que la vida nos debiera, lo que la vida nos depara.




Pero yo, que nunca crei en esa calaña,


escucho tus palabras y me siento redimido.


Cada vez que lo hago siento que hay


mucho mas de lo alli exhibido.


Comprendo lo que dices, y enciendes mis sienes


de facinacion, de curiosidad aventurera.


Siento que eres sincera, que eres verdadera.


Forjada en la vida y pulida en la quimera.


miércoles, 16 de diciembre de 2009

Relato: la nada

-Quien busca la verdad corre el riesgo de encontrarla. Quien elije ignorar puede darse por perdido-.
Mas esto solo se sabrá antes del final, solo sobre ese punto centesimal, casi imperceptible, se develara la encrucijada. Haciendo de ese brevísimo instante, el eterno preludio al momento último que se agota, se disipa por siempre, en el no saber para que.
Eso era todo decía, pensaba. Tal vez por eso tenia que llegar hasta acá, tal vez todos los caminos, y no solo el recorrido, tienen por destino este umbral infranqueable, ciego. Tal vez sea que hasta aquí se llega. Tendré que resignar y colgar sobre este frió muro el letrero, ese que siempre temí colgar, que diga “final”. ¿Alguien mas lo vera? ¿O soy solo yo aquí? ¿Alguien más vendrá?
Que puedo decir. Es raro el sentimiento que se tiene (no se si será correcto llamarlo así) en el “final”. Pues puedo decir por lo que percibo hasta aquí, que no hay espacio, y menos hay lugar, y menos sensibilidad, ¡menos nada! Es eso nada, pero sin embargo estoy, eso si puedo decirlo. Estoy en ningún lugar, donde no hay donde ir, no hay donde estar. Donde no se si se permanece, supongo que no tiene sentido la inquietud, si como creo, tampoco el tiempo cuenta por acá.
Es raro, repito, así no lo imaginaba, ¡y si, le voy a decir “final”! De alguna manera le tengo que llamar. Algo tiene que ser, al menos para mí. Alguna certidumbre tengo que tener. ¡Esta bien que sea el final! ¡¿Me escuchan?! . Le puse final. ¡Le puse final! ¿Alguien tiene algo que objetar? ¿He? ¿Cómo? ¡ah, ya me parecía! ¿Nadie? Listo entonces final.
Que mas, ehhhh… no se. Saliendo de este silogismo, no se que mas contar. ¡Que bronca! Estar donde estoy y no tener nada más que agregar ¿es que alguien más habrá estado aquí? ¿Alguien que haya podido contarlo? Y, y nos se. ¡Da impotencia, viejo! Todo el camino recorrido y no tener nada mas que preguntas al final ¡Si nada mas que preguntas! Aburrirlos con preguntas, solo eso, nada que aportar.
Hey!, Pero esperen un segundo. Dije bronca ¡Si, dije bronca! Y dije impotencia. Esperen me estoy confundiendo, ¿Dije impotencia?, pero impotencia de que acá. ¿Realmente lo sentí? ¿O solo lo dije por decir? Eh no se. Debo reconocer que siempre fui un charlatán pero, ¡Pero que más da! ¿Qué importancia tiene? No me hagan caso. Otra vez empiezo con las preguntas, disculpen ya se que dije que no los iba a aburrir mas con las preguntas.
Devuelta, disculpen ustedes pero esto es así no se si esperar ¿esperar el que? No se hace cuanto estoy aquí. Nadie ha venido. No se para que el cartel de final. Disculpen ustedes una ultima pregunta ¿habrá final para el individuo? Como saberlo ¿no?, si es solo el.



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miércoles, 30 de enero de 2008

Sobre un leño que viajaba con el rio

arrastrado entre los recuerdos mecidos,

mezclado entre los cuerpos bañados.


Vi en el, como en la claridad de un mapa,
las aristas del tiempo transcurrido

del tiempo olvidado, del vivido, del acallado.

Escuche entre los golpes de piedras,

entre el deslizar del agua las voces, los clamores,

y glorias de aquellos que lucharon, que vivieron por la vida

y fueron matados por aquellos que avivaban la muerte!


Y es siempre el rio,

el que los trae de vuelta es la corriente que nunca cesa,

la que guarda y refresca la memoria de lo que merece ser recordado.


Es asi que sobre este leño me tendio mansa

la evidensia de la necedad de aquellos que pretendendieron encerrar la memoria,

contener el cause irrefrenable de la historia.


Y sobre el se ve aun el remache firme de la vida,

el clavo que clavo otro clavo,

oxidado y putrefacto en su inutil esfuerzo de justificar semejante accion.


Ese dia recoji aquel leño, que sospecho algun dia fue una cruz,

pero hoy lo transforme para que sea sustento del verdadero amor.

Y es piedra fundamental de los cimientos de mi casa,

que quiero que sea la de todos, la de los hijos,

la de aquellos que alzen el grito de ¡viva la vida! nunca mas, nunca mas la muerte.